Talleres Literarios de Escritura Creativa: Una forma de conocerse y observarlo todo.
- claudio gudmani

- 24 abr 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 28 abr 2020
Durante muchos años he desarrollado un método para enseñar a escribir creativamente, desde mi experiencia como escritor, partiendo desde la evocación y la imaginación, a través del conocimiento de la estructura funcional de los textos, para dejar fluir lo que cada autor tiene dentro de sí… la voz propia.
En este camino, destaco el carácter lúdico de escribir, pero también la reflexión profunda, y para eso, mi método se apoya en procesos psicológicos y filosóficos del ser humano. Nosotros somos la materia de las historias literarias y por eso adhiero a las teorías de Carl Jung, a sus arquetipos, a lo que culturalmente arrastramos como inconsciente colectivo y como individuos.
En tiempos en que la filosofía está siendo sacada del mapa, yo digo que no podemos desligarnos de las preguntas fundamentales:
¿Quiénes somos?... ¿de dónde venimos?... ¿hacia dónde vamos?... y agregaría: “siento, pienso, reflexiono, me expreso y entonces existo”
Las máscaras y las sombras de Carl Jung.
Carl Jung, psiquiatra y psicoanalista, discípulo de Sigmund Freud, elaboró, dentro de sus variadas investigaciones, que la personalidad humana tenía dos partes: la exterior y la interior, que denominó “máscara” y “sombra” …

La personalidad exterior, máscara, es lo que moldeamos para ser visto por los demás, desde lo más básico, nuestra apariencia, cómo nos vestimos, cómo llevamos el pelo, cómo nos presentamos, cómo hablamos y nos relacionamos, la profesión que elegimos, nuestros hábitos, etc.
Así todos somos algo en sociedad y en la relación con otros, puedo ser “dueña de casa”, “artista”, “abogado”, "médico" etc… puedo ser cálido, eficiente, trabajador, tímido, amoroso, etc…. puedo ser hippie, formal, estrafalario, elegante, etc…
Pero tras esa apariencia, a la luz del sol de la vida, tenemos una sombra que nos acompaña, nuestro mundo interior, aquello más íntimo, que solo algunos conocen y que, a veces, nadie conoce en realidad… nuestros sueños, nuestras obsesiones, nuestros traumas, nuestros recuerdos, amores y desamores, ilusiones y desilusiones, nuestras ideas inconfesables, nuestros miedos, etc…
Los escritores, trabajamos con ambos elementos, yendo desde la apariencia externa hasta la profundidad interior, para construir nuestros personajes, la mayoría de las veces desde nuestra experiencia de vida, desde nuestras apariencias y sombras, o la de nuestros cercanos, que son las que más conocemos. Pero también con nuestro poder de observación podemos descubrir a las personas, a través de sus formas externas y sus sombras internas, que de alguna u otra manera salen a flote… a veces en un acto fallido, un tic, un ataque de ira o nervios, una frase que no queremos decir y se nos sale, etc.
La gente “normal”, mantiene sus dos caras, máscara y sombra, separadas, y, curiosamente, los locos, los ebrios y los niños pequeños mezclan sus máscaras con sus sombras de forma mucho más evidente, en ellos no hay límite entre el exterior y el interior…
Todo esto es el gran material del escritor para sus personajes y tramas.
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